7 de febrero de 2011

A propósito del concepto de anclaje


María Pía Doldán
Por , Licenciada en Psicología

La función de anclaje es definida por Roland Barthes en Lo obvio y lo obtuso de la siguiente manera:

“(…) fuera de la publicidad, el anclaje puede ser ideológico, y ésta es sin duda su f

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unción principal; el texto conduce al lector a través de los distintos significados de la imagen, le obliga a evitar unos y a recibir otros (…). Es evidente que en todos los casos de anclaje, el lenguaje tiene una función elucidatoria, pero la elucidación es selectiva (…) el anclaje es un control, detenta una responsabilidad sobre el uso del mensaje frente a la potencia proyectiva de las imágenes (…)”

Es una función que supone dos elementos, texto (o palabra) e imagen, entre los cuales se conjetura una asociación por proximidad (vecindad dada por estar ambos elementos presentes en la misma pieza), asociación que hace que uno de los elementos (texto o palabra) limite el poder proyectivo del otro (imagen) señalando los sentidos a ser asignados a la misma.

Entonces, el anclaje se define como la función por medio de la cual un texto (palabra o grupo de palabras) establece el sentido de una imagen.

Hasta aquí la noción de anclaje como comúnmente se utiliza en el discurso del Diseño Gráfico.

Esta definición se diferencia del concepto de anclaje que se utiliza en otros discursos, como en Química y Náutica. En tales casos, la función de anclaje implica la presencia de tres elementos (no dos), que son heterogéneos entre sí y que al asociarse pueden producir un efecto de anclaje. (Por el momento aceptamos que imagen y palabra son elementos heterogéneos en lo que al sentido se refiere).

Anclaje químico

En Química, el anclaje se asocia a la función de limpieza del jabón.

Supongamos un ejemplo sencillo: se derrama aceite sobre una superficie. Podemos intentar limpiarla con agua pero la superficie continuará viscosa. Es sabido que el agua y el aceite se repelen. Esto se debe a que la molécula de agua es polar y la de aceite es apolar. Por eso el aceite no puede disolverse en agua, de tal suerte que el agua continuará resbalando sobre la película de aceite sin poder retirarla. En cambio, si lavamos la superficie con agua y jabón, el aceite se puede retirar. Lo que sucede a nivel químico es que hace falta de la molécula de jabón (que tiene un extremo apolar y otro polar) que funcione como ancla entre la molécula de agua y la de aceite para poder retirarla de la superficie (el extremo apolar de la molécula de jabón se disuelve en el aceite y el extremo polar en la molécula de agua).

Hay tres elementos (agua, aceite, jabón), heterogéneos entre sí (polar, apolar, mixto) que pueden producir un efecto de anclaje.

Anclaje naútico

Según la Real Academia Española, anclaje es el “conjunto de elementos destinados a fijar algo firmemente al suelo.”

En la Naútica, se define la función a partir del elemento: “Un ancla o áncora es un instrumento que permite a un barco fijar su posición en el mar sin tener que preocuparse de la corriente, oponiéndose a la fuerza de la marea. El ancla de fondeo suele constar de dos o más ganchos que son los responsables de que ésta se aferre al fondo marino, impidiendo que el barco pueda ser arrastrado a la deriva.”

Nuevamente se presentan tres elementos (barco, fondo marino, ancla), heterogéneos entre sí, que pueden producir un efecto de anclaje.

Aparece un elemento adicional en el concepto de anclaje náutico; para la Naútica el anclaje tiene por finalidad impedir que el barco sea arrastrado a la deriva. Es decir que la acción de fijar algo al suelo es para evitar “ser arrastrado a la deriva”, un concepto aplicable al tratamiento de los significantes.

Observaciones

En Química y Náutica la función de anclaje implica la participación de tres elementos, heterogéneos entre sí. Si en el discurso de la Comunicación Visual se mencionan dos, se podría conjeturar que hay un tercer término aunque no sea nombrado. ¿Cuál podría ser ese tercer término?

Según la definición, se establece que dados una imagen y un texto (palabra o grupo de palabras), se produce un efecto de anclaje para fijar el sentido y evitar que los múltiples significados de la imagen “sean arrastrados a la deriva”, a la deriva significante. En ese caso, el tercer término, aquel que pudiera oficiar de ancla entre la imagen y el texto, tendría que operar como la molécula de jabón, esto es, pudiendo disolverse tanto en la molécula de agua como en la de aceite. ¿Cuál sería la molécula de jabón entre la imagen y el texto?

En la práctica, suele reemplazarse la operación de “anclaje” por otra, menos poética y más racional. No son pocas las veces que se espera que una palabra, en lugar de funcionar como fondo marítimo, explique la imagen. En esos casos el anclaje no ancla, no ancla para nada. Es más o menos como tener que explicar un chiste. Se entiende pero simplemente no funciona.

Para que el ancla ancle, hace falta que el ancla no sea verdaderamente un ancla, hace falta que sea retórica.

Casos de estudio

Primer caso: anclaje a través de la metonimia y el eufemismo como recursos retóricos


En este caso, se utilizan dos figuras retóricas: la metonimia, por derivación del contenido al continente (el significante “teta-mama” es desplazado por el significante “corpiño”) y el eufemismo que supone la utilización de la palabra “envase” en lugar de la palabra “corpiño”, consiguiendo dos efectos:
1. por su referencia a la lactancia materna cambia la denotación que habitualmente se asocia a la visión de un corpiño (se piensa en su contenido como “teta”, rasgo femenino de atracción sexual); entonces el corpiño pasa a ser el “envase” ya no de la “teta” sino de la “mama”.
2. suscita una atenuación en dos sentidos:
a. por un lado, disminuye el efecto de referencia meramente orgánica que produciría el significante “mama”, buscando otorgar al objeto de cierta cualidad productiva,
b. descarta el efecto de “lenguaje explícito” que produciría la lectura de cualesquiera de esas dos palabras (“corpiño”, “mama”).

Segundo caso: anclaje metafórico


En el cartel se lee: “You never kill just the tree” (“nunca se mata sólo al árbol”)

Aquí, la corteza del árbol se transformó en piel de jirafa. Sin el texto, podría leerse: árbol con piel de jirafa o, árbol jirafa, etc. No tiene sentido. No se entiende. Lo mismo sucede al revés: si se lee solo el texto, tampoco se entiende mucho: “nunca se mata sólo al árbol”; excepto para el discurso radicalmente ecologista, los árboles se talan, no se matan. Por ende, el texto no fija ningún sentido de la imagen porque no se autoabastece, el texto no se basta a si mismo. Es en el anclaje, de manera retórica, que ambos elementos funcionan, articulándose. Es así que esta pieza podría leerse de la siguiente manera: cuando talás un árbol, estás matando animales.

Tercer caso: cuando el anclaje no funciona


El texto dice lo siguiente: “Inside of everyone there is a hidden personality. And sometimes, it comes to a visit” (“dentro de cada uno hay una personalidad oculta. Y a veces nos visita”)

Este es un ejemplo claro de cómo no se produce anclaje alguno. En la imagen aparece una mujer y su sombra proyectada, habiendo una discrepancia entre la apariencia y actitud corporal de la mujer y la de su sombra. La mujer, delgada, se encuentra de pie frente a una heladera abierta y su actitud es neutral mientras que la sombra refleja una silueta que denota un cuerpo con exceso de peso, presenta la boca muy abierta y a punto de devorar algo. La imagen transmite un mensaje que el texto viene a confirmar: dentro de cada uno hay una personalidad oculta. Sin embargo, la imagen va más allá del texto, lo supera comunicativamente cuando agrega: esa otra personalidad oculta que nos visita, además, es voraz.

Es decir, el texto no solo no produce ningún efecto respecto de la imagen, a no ser explicativo, sino que además se queda corto, la imagen tiene algo más que decir. En este caso como en otros en los que el texto intenta explicar la imagen no se produce anclaje y el texto, en el mejor de los casos, sobra.

Dos consideraciones

Así como el anclaje presenta particularidades en los discursos de la Química y la Naútica, es preciso que en el discurso de la Comunicación Visual la función del anclaje también cumpla ciertas reglas para que su efecto se realice.

En primer lugar tiene que haber tres elementos, heterogéneos entre sí: imagen, texto y ancla retórica, siendo condición para que se efectúe el anclaje que los tres elementos puedan articularse, se anuden. Si a la observación de la propuesta visual esto no sucede, si hace falta “leer” “interpretar” o “conjeturar” una articulación entre los elementos, se puede decir que el efecto de anclaje no se hizo presente. En pocas palabras, si requiere explicación como en el caso de un chiste que no se entendió, es que no funcionó.

En segundo lugar hace falta hacer una salvedad respecto al tratamiento de la imagen y la palabra (o grupos de palabras). Al inicio de este trabajo se señaló que a los fines de su análisis se aceptaba la heterogeneidad de la palabra y la imagen en lo que al sentido se refiere. Si bien palabra e imagen no son la misma cosa, queda todavía por aclarar qué es lo que las diferencia. Es preciso reconocer que en lo que se refiere a la multiplicidad de sentidos, no solo la imagen está sujeta a la polisemia. La palabra también. Entonces, la multiplicidad de sentidos es aplicable tanto a la palabra como a la imagen.

Es posible que una imagen valga más que mil palabras, pero a veces, la palabra vale mil imágenes; si esto no fuera así tendríamos que empezar a dudar de la poesía. Y eso sería muy poco recomendable en tanto y en cuanto, la poesía, lo poético para hablar con toda precisión, es la matriz de la retórica.

Entonces, no es precisamente la multiplicidad de sentidos lo que diferencia a la imagen y la palabra. Lo que diferencia a la imagen y la palabra no es que una tiene algo (polisemia) y la otra no, lo que las diferencia es que son, justamente, diferentes. Palabra e imagen son materia de diferentes registros.

Entonces, podría considerarse que el anclaje en el discurso de la Comunicación Visual funciona partiendo de tres elementos, heterogéneos entre sí, que pueden articularse justamente speel online casino por ser diferentes, y el efecto de esa operación es del orden significante.

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Debate
  1. María Pía Doldán dice:

    fin del texto: (…) y el efecto de esa operación es del orden significante.

  2. Cecilia Mieres dice:

    Ok. No soy experta, así que me veo fascinada por la hipótesis, que se cumple en los enunciados, y llegamos a la tesis sin problemas aparentes. Hemos nomenclado y hemos sacado brillo al ancla, felicitaciones!! El entendimiento de las herramientas del mensaje se ha configurado. El conjunto básico.
    Ahora deberíamos empezar a presentir, como en química, que lo que acabamos de explicar como una unidad molecular, empieza a expandirse en asociaciones más complejas, que se basan en la misma molécula explicativa (o no). Esto aplica muy bien al diseño gráfico, por ejemplo, donde la asociación en general es palabra escrita e imagen fija. Ahora… qué pasa cuando tomamos el lenguaje audiovisual? Qué pasa cuando asociamos imagen a sonido (música incidental) sin palabras? (peli muda por ejemplo) Y qué pasa cuando agregamos las palabras al mismo esquema? Qué pasa con el acting físico, que puede soportar o no al texto y/o a la música? La molécula se torna más compleja, supongo, porque los mismos elementos juegan de maneras diversas, obteniendo resultados que no siempre son sumatorios o acumulativos. Dónde van a parar esos resultados que no son acumulativos como mensaje en el cerebro humano? Quien los puede crear, puede percibirlos, y por lo tanto existen. Entender la combinación de herramientas optimiza las posibilidades de la transmisión del mensaje en el plano explorado.
    Excelente post!!

  3. María Pía Doldán dice:

    Una hipótesis muy interesante. Me parece que incluir la imagen en movimiento supone pensar más allá de las dos dimensiones propias del plano, o de las tres propias del espacio (posible también de ser proyectada en el plano). La imagen en movimiento supone la inclusión del tiempo, una cuestión que requiere mucha dedicación; me parece que puede potenciar los espacios creativos. Si, además, se piensa en la multiplicidad de recursos, por ejemplo, incluir música, ¡el análisis resulta cada vez más convocante!

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