9 de abril de 2012

¿Qué contenidos se enseñan?


Federico Campos
Por , Diseñador

Hemos dicho que el nonágono semiótico, posibilita entender e interpretar la envergadura del campo del diseño. Todos estos saberes son necesarios, y concebid

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o el diseño de este modo comprendemos que en él, coexisten saberes múltiples, cuestiones relacionales que completan un saber con respecto de otro a fin de generar sentido. A diferencia de la metáfora corriente que dice que el diseño ‘se nutre de otras disciplinas’, el nonágono puso en evidencia que se trata de una cuestión relacional; hay saberes de diseño que son posibilitantes, que no tienen sentidos si no hay otros saberes que lo completan. Por el contrario, frente a este diagrama de relaciones, el análisis de nuestra realidad, nos lleva a reconocer una disciplina parcelada, que fomenta determinados saberes respecto de otros. Sabemos, por propia experiencia, que en las facultades argentinas que tienen el cometido de enseñar Diseño, se enfatizan los aspectos de las parcelas 1,2, 3 y 4, mientras que las parcelas 7, 8, 9 no se enseñan, y 5 y 6 se desarrollan con el hacer del diseñador (ver nonágono en el articulo “De vastedades y conocimientos”).

Nuestra enseñanza se encuentra fragmentada, en tanto nuestra dificultad radica en que no se piensa la disciplina en estas dimensiones, con esta envergadura, y la cuestión no es solamente que no se enseñe, sino que no se lo piensa.

Medimos por diseño hecho – parcela 5 –. No hay valoración para el agente que no diseña, para el que piensa la disciplina y la teoriza.

Creemos crítico no enseñar a los alumnos esta amplitud del diseño. No se trata de pretender que el alumno sea un experto en cada uno de estos aspectos, pero sí que sea consciente de la envergadura del campo disciplinar del diseño y que esto posibilite, luego, la especialización referente a cada uno de los géneros de la disciplina.

Conclusión

Decíamos que nuestra enseñanza del diseño se encuentra fragmentada, en tanto no se piensa la disciplina en su dimensión y envergadura. Esto no es sin consecuencias. El análisis presentado hecha luz en ese sentido: la abundante y rica producción sobre diseño apenas logra despegarse de los temas fundacionales, tanto en sentido teórico como en el estrictamente pragmático.

Por nuestra parte, creemos que es preciso reflexionar sobre el campo, pensamos que es momento de valorar a quienes teorizan, de reconocer que nuestra labor está más allá de la instancia diseñador – cliente, en donde el “diseñador estático” se encuentra a la expectativa de un cliente quien le encarga la resolución de un problema, de una necesidad. Esto conspira contra la consolidación del campo. Es preciso concebir otro tipo de agentes: aquellos que se piensan y piensan la disciplina, cuando nos referimos al pensar, no solo nos referimos respecto a la disciplina sino también en qué puede hacer el diseño respecto, por ejemplo, a una crisis económica, ambiental, social, etc. La gestión de diseño puede actuar productivamente en este tipo de situaciones complejas.

Esto implica, repetimos, abandonar la idea del diseñador sedentario, de la respuesta inmediata que frente a la necesidad del cliente actúa sin previo análisis del por qué de su concepción. Postulamos en cambio, un ‘diseñador dinámico’, activo en la búsqueda de proyectos, un productor sustentable.

Nuestra intención es que se comprenda que es ineludible saber que esta visión es necesaria, la disciplina lo necesita, hay que tener en claro que es, en su conjunto, una construcción compleja que va mas allá de lo que percibimos a simple vista, hay que superar el obstáculo de la experiencia diaria del diseñador.

Queridos colegas, luego de esta breve pero apasionada exposición, los invitamos a pensar y reflexionar sobre las líneas expuestas, que ilustran nuestras sinceras intenciones. Creemos que pensándonos, vamos a lograr la autonomía del campo. Concretamente planteamos, a partir de estos resultados la necesidad elaborar una estrategia formal para explicar cómo es posible extender los límites que se le plantean al Diseño pensando en términos relacionales entre la práctica profesional y aspectos pedagógicos.

Para ser fieles a nuestro espíritu, terminamos con una pregunta ¿se enseña a diseñar o se enseña a proyectar? Lo invitamos querido lector a continuar reflexionando para avanzar en la construcción y afianzamiento del campo.

 

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Debate
  1. Mariana dice:

    “Concretamente planteamos, a partir de estos resultados la necesidad elaborar una estrategia formal para explicar cómo es posible extender los límites que se le plantean al Diseño pensando en términos relacionales entre la práctica profesional y aspectos pedagógicos”.

    En mi opinión hay mucho trecho recorrido en disciplinas como el diseño centrado en el hombre (Human Centered Design) o en el usuario (User Centered Design) que plantean estrategias y métodos para extender los límites del diseño. En estas disciplinas se considera el diseño como el resultado de un diálogo con el otro, o sea el resultado de la práctica desarrollar empatía con los usuarios o las personas que van a usar los productos o servicios que diseñamos. Para desarrollar o contribuir con nuevas estrategias habría que analizar las que existen y que se desarrollan en nuestra disciplina hace muchos años.

    Otro tema que me parece que sería bueno discutir es la concepción de la teoría en la disciplina proyectual desligada de la práctica. Creo que en la investigación del diseño (design-research) hay una dirección concreta que contribuye a mejorar la práctica de los diseñadores. La investigación en diseño usa el objecto del diseño (los resultados) como herramientas para la reflección. Creo que necesitamos más publicaciones y un trabajo intelectual dedicado a refleccionar sobre la práctica. En concreto más artículos académicos basados en casos de estudio. Esos artículos no son anecdóticos, sino que son los que podrían contribuir a la consolidación de la disciplina.

    Por último, Federico plantea la pregunta de si enseñamos a diseñar o a proyectar. Creo que si tengo que refleccionar sobre mi práctica como docente, lo que enseño es como el pensamiento de diseño sirve para evaluar y ofrecer propuestas alternativas. No me preocupa si eso es diseñar o proyectuar en tanto se entienda como una herramienta para mejorar el nivel de la discusión sobre la contribución que hacemos a nuestra sociedad. En tanto el diseño sirva para abrir el debate sobre nuestros valores y lo que queremos aportar desde la profesión, entonces es válido.

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